Ligera mejoría de la calidad del aire que respiramos

Ligera mejoría de la calidad del aire que respiramos

El Ministerio para la Transición Ecológica ha publicado el «Informe de evaluación de la calidad del aire en España» correspondiente a los datos de 2018, y, en términos generales, muestra una ligera mejoría de todos los contaminantes legislados respecto al año 2017, aunque es menos significativa en dióxido de nitrógeno (NO2), partículas (PM10) y ozono (O3), muy nocivos para la salud y vinculados, en entornos urbanos, al tráfico rodado.

​Este informe de evaluación de la calidad del aire presenta los resultados que se notificarán a la Comisión Europea antes del 30 de septiembre de este año, detallando la situación de las zonas con respecto a los valores legislados. Su objetivo es dar una visión global de la calidad del aire, además de describir cómo se realiza su evaluación y gestión. Como novedad, en el informe se incluye un resumen climático del año evaluado con los datos elaborados por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), y en los apartados específicos de cada red de control se incorporan los datos de la evaluación del ozono para la protección de la vegetación.

La evaluación de 2018 se realizó para los siguientes contaminantes: dióxido de azufre (SO2), dióxido de nitrógeno (NO2), óxidos de nitrógeno (NOx), partículas (PM10 y PM2,5), plomo (Pb), benceno (C6H6), monóxido de carbono (CO), ozono (O3), arsénico (As), cadmio (Cd), níquel (Ni) y benzo(a)pireno (B(a)P).

Además, se han llevado a cabo mediciones indicativas de las concentraciones de otros hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) distintos al B(a)P. Este tipo de compuestos orgánicos, que pueden llegar a ser perjudiciales para la salud, están asociados a procesos de combustión y a compuestos como el petróleo, el carbón o el alquitrán.

También se han medido -sin que se hayan registrado superaciones de los valores objetivo- los depósitos totales de arsénico, cadmio, mercurio, níquel, benzo(a)pireno y los demás hidrocarburos aromáticos policíclicos, así como los niveles de mercurio en aire ambiente y particulado.

La situación de la calidad el aire en lo que se refiere al dióxido de nitrógeno (NO2) mejora ligeramente respecto a 2017, al disminuir el número de aglomeraciones urbanas que superan los valores legislados. La normativa distingue entre dos tipos de superaciones: valor límite horario (concentración de más de 200 ug/m3 durante una hora) y valor límite anual (media anual de 40 ug/m3). En concreto, en 2018, el valor límite horario solo se superó en la ciudad de Madrid, al igual que en 2017. El pasado año se alcanzaron 33 superaciones de este límite legal solo en la estación de plaza Elíptica, la que peores registros arroja de acumulación de NO2.

En lo que respecta al valor límite anual (VLA), se rebasó en cuatro zonas, tres menos que el año anterior. En 2018, las superaciones se han registrado en la villa de Madrid, Corredor del Henares, área urbana de Barcelona y Granada y su área metropolitana. Las concentraciones medias anuales alcanzadas en la peor estación situada dentro de cada zona fueron, respectivamente, 55, 41, 54 y 46 µg/m3, respectivamente.

Por otro lado, el informe también pone de manifiesto un descenso del número de zonas que superan el valor límite diario de partículas en suspensión (PM10): frente a las cinco zonas que rebasaron este tope legal en 2017, 2018 se cierre con la superación en un único punto, la localidad jienense de Villanueva del Arzobispo. Los datos de evaluación del valor límite anual también muestran una ligera mejoría, dado que en 2018 no se identifica ninguna zona con superaciones frente a los datos de 2017, donde sí se rebasó el límite legal en una zona, en Avilés.

En cuanto al ozono troposférico (O3), otro de los factores que más influyen en la calidad del aire, el informe muestra que en 2018 se siguieron registrando niveles elevados en zonas suburbanas o rurales, debido en gran medida a la alta insolación y a la emisión de sus precursores (principalmente NOx y compuestos orgánicos volátiles). La situación es muy similar a la de años anteriores, si bien se aprecia un mínimo descenso en el número de zonas que superan el valor objetivo para la protección de la salud respecto a 2017 (pasan de 36 a 35).

Con carácter general, los datos de contaminantes atmosféricos de 2019 registrados hasta la fecha, aunque aún no han sido validados por las administraciones responsables y a falta de que termine el año, muestran un empeoramiento en la calidad del aire, especialmente en el caso del NO2.

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